Los constructores sorianos toman la iniciativa y proyectan la planta de tratamiento de escombros.
Varios constructores sorianos han tomado la iniciativa y, tras años de espera sin una solución para sus escombros, han decido capitanear el proyecto de construcción de una planta de tratamiento de residuos de construcción, a desarrollar en el término municipal de Carbonera de Frentes, concretamente en las inmediaciones del centro de tratamiento de residuos sólidos (CTR).
La propuesta parte de la UTE (unión temporal de empresas) Reciclajes Soria, participada por -al menos- dos empresas de la construcción de capital soriano, según ha podido saber este periódico. La empresa promotora está presidida por José Julián Beltrán Latorre, quien representa también la firma soriana Construcciones Beltrán Moñux SA.
Según recoge el proyecto de actuación, se proyecta un centro de tratamiento de residuos de construcción y demolición con capacidad para tratar 70.000 toneladas al año de escombros y con un radio de acción provincial.
Solicitadas ya las licencias
Aunque no es la primera vez que se plantea Golmayo como posible ubicación para situar una escombrera que desahogue el colapso que sufre desde hace años el Vellosillo, lo cierto es que nunca hasta ahora se había propuesto el proyecto de manera definitiva ni por la iniciativa pública ni privada.
Además, en esta ocasión no se trata de una zona de recogida de residuos de construcción al uso, sino de una planta de tratamiento donde se prevé la recogida y, también, la selección, reutilización del material tratado y posterior traslado de aquellos restos que no puedan ser reutilizados desde el propio centro.
El proyecto ya ha arrancado su tramitación legal y, según aparece recogido en un edicto publicado por el Ayuntamiento de Golmayo, la UTE promotora ha solicitado la licencia ambiental y de obra.
La planta de tratamiento de residuos de construcción y demolición proyectada por varios constructores sorianos se plantea en la parcela 5.590 del polígono 9 de Carbonera de Frentes, perteneciente al término municipal de Golmayo, y trata de dar respuesta a las necesidades de las empresas de construcción de toda la provincia, no sólo de sus promotores. De hecho, la capacidad de la planta es de 70.000 toneladas al año, según recoge el proyecto de actividad redactado por el estudio Emeá Ingeniería (a instancias de la UTE Reciclajes Soria) para solicitar la licencia ambiental.
El proyecto de actuación está firmado por el ingeniero de Caminos y Puertos Carmelo Villanueva y por el ingeniero industrial Fidel Romo y fue visado por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Soria el 19 de noviembre de 2009.
Según explicaron ayer desde el equipo redactor de Emeá Ingeniería, la iniciativa está en su primera fase, lo que supone que “por el momento sólo se ha desarrollado el proyecto de actuación para solicitar la licencia ambiental y, una vez se disponga de ésta, se desarrollará el proyecto de ejecución”. A pesar de ello, avanzaron ya que se trata de una planta que contará con oficinas en la zona de entrada para recepción de los residuos y una nave principal, donde se llevará a cabo el tratamiento del material. Además, la explotación, que ocupará 25.000 metros cuadrados, dispondrá de unas instalaciones asociadas al trabajo que allí se realice como fosas sépticas, depósitos de gasóleo, entre otras.
En un principio los residuos de construcción entrarán a través de camiones e irán a una báscula ubicada en la zona de recepción ubicada en la entrada de las instalaciones. Allí se pesará el material que entre y se llevará a una zona de recepción de producto en la que se hará una primera selección donde se retirarán de forma manual los productos más voluminosos como ventanas, puertas, vigas… Éstos se llevarán, según el material de que se trate, a su correspondiente contenedor y el resto del escombro seguirá a una zona de acopios. Allí, mediante una rampa, se llevará el material a un tronel, una especie de criba donde se retirará el material de rechazo, las piedras más grandes, los bloques, etc.
En esa zona, el escombro pasará por una cinta transportadora donde se irá retirando de manera manual algún material como yesos, metales… que se trasladará a los diferentes silos construidos dentro de la nave. En esta misma cinta transportadora se instalarán los mecanismos adecuados para poder eliminar algunos materiales de manera automática. De este modo se separará el metal por electroiones o el plástico por ventiladores, indicaron desde el equipo Emeá Ingeniería.
En la nave se instalarán también los vestuarios y el almacén de maquinaria, así como una especie de silos construidos a un lateral de la planta a través de zonas delimitadas por muros.
De la planta de tratamiento saldrán varios tipos de productos, la mayoría reutilizables de algún modo de nuevo en el mercado. Los inertes (sobre todo de áridos) podrán ser aprovechados para sellar el centro de tratamiento de residuos sólidos de Golmayo (localizado al lado de la explotación que se proyecta). Otros productos extraídos del residuo de construcción, como madera o vidrio, se podrán reutilizar para biomasa, construcción de mobiliario o para desecar los lodos de las depuradoras.
Para el resto de elementos seleccionados que no sean reciclables desde la planta, se llamará a las gestoras de residuos autorizados para su salida.
“Todo lo que se pueda reutilizar, se reutilizarán, y el aprovechamiento será muy amplio y beneficioso”, indicaron ayer los redactores del proyecto de actuación.
En cuanto a la capacidad de la planta, desde Emeá recordaron que son 70.000 toneladas anuales, por lo que, indicaron, “está planteada para un radio de acción de toda la provincia”. En este sentido, recordaron el plan de residuos de construcción vigente a nivel regional que obliga a desarrollar una planta de tratamiento de primer nivel en Soria y seis de segundo ciclo en la provincia, indicando que “ésta será la planta principal donde irá todo lo de la capital y lo que no puedan hacer las de la provincia”.
Heraldo de Soria 28/01/2010




